Visitante:

Es posible que hayas llegado hasta aquí por pura casualiad, o por iniciativa propia. De cualquiera de los dos modos, esa curiosidad por el "saber un poco más" ya significa muchísimo. El interés por abrir nuevas puertas en tu camino es lo único que te llevará a ser realmente libre, a ser realmente persona, a empezar a hablar con sinceridad, tanto a ti mismo como al resto del universo. Es posible que ya estés concienciado de esto, y por tanto le darás la razón a estas palabras, pero es posible que aún no lo estés. Esto no significa que no lo sepas, si no que aún no tienes consciencia de lo mucho que sabes en realidad. La verdad está ahí fuera, primero conquista la libertad, y después alcanzarás la paz.

Bienvenido a mi pequeño mundo, hoy tienes la oportunidad de conocer un poco más a cerca de mí...

Deseo que disfrutes ;)

jueves 18 de junio de 2009

El psicoactivo como puerta y como aprendizaje


El psicoactivo como puerta y como aprendizaje

Bien cierto es, y ya sabido por muchos, el jugo que es posible extraer de las experiencias con substancias que alteran la consciencia. Y es que, de algún modo, alterando esa consciencia, nos hacemos conscientes (valga la redundancia) de la existencia de la misma. Antiguamente, se utilizaban en los rituales de iniciación, para que los jóvenes empezaran a abrir su mente, y también eran consumidos por los chamanes para conectar con los espíritus y los dioses. Y es que de algún modo, bien utilizadas (dentro de su contexto) pueden ayudarnos en cierto momento de nuestra vida a abrir la puerta a nuevas percepciones.

Tras mi experiencia con este tipo de substancias, he llegado a una pequeña conclusión. Las drogas nos muestran una parte de nosotros mismos y de nuestra forma de relacionarnos con la realidad, porque inciden en nuestra percepción relativa. Cada una de ellas incide de un modo distinto, y produce unas alteraciones distintas, por lo que, en cierto modo, cada una de ellas nos muestra una parte de nosotros mismos.


Pondré unos cuantos ejemplos:

El alcohol adormece de algún modo nuestra mente, ese sistema que vive dentro de nuestro ser y es un mecanismo racional que continuamente juzga, ordena, y piensa sobre lo que ocurre en nuestra realidad. Por eso el alcohol tiene el poder de desinhibir, ya que precisamente lo que nos inhibe es nuestra propia mente; ella es la que juzga que algo es vergonzoso y no se debe hacer porque analiza los pensamientos de los demás y se preocupa continuamente por ello. Así, bajo los efectos del alcohol, decimos muchas más cosas de las que diríamos normalmente, nos reímos de más cosas de las que nos reiríamos normalmente, nos lanzamos a hacer más cosas de las que haríamos normalmente, como dar un abrazo, bailar, lanzar un piropo, entrarle a alguien desconocido, o hacer una tontería que nos divierta. A su vez, también dejamos a un lado las preocupaciones y conflictos, porque la mente gasta nuestro tiempo en preocuparnos por las cosas que han ocurrido en nuestra vida, o que pueden ocurrir, en criticarnos a nosotros mismos, o criticar a los demás. Digamos que las bebidas espirituosas disuelven a ese continuo juez, y nos permite disfrutar durante unas horas de la liberación de su constante presión. Pero ese juez está ahí por algo, nos ayuda sobretodo en situaciones límite a tomar decisiones rápidamente, o a resolver conflictos de lógica, a analizar detalles, etc. Por eso suelen ocurrir más accidentes y desgracias bajo los efectos del alcohol…

Por otro lado tenemos a nuestro amigo cannabis relajante y a la vez psiquedélico. Desde mi experiencia personal, considero que su principal efecto es que relaja todo nuestro ser, nos hace encontrarnos un poco con nosotros mismos y libera nuestra creatividad sutilmente. Por eso, cuando la fumamos, podemos encontrar un poco de esa paz que vive en nuestro ser interno, y nos da un pequeño paseo por los senderos de nuestro subconsciente. Pero a la vez nos confunde, porque altera en cierto modo la barrera entre la conciencia y el subconsciente, y podemos llegar a creer reales cosas que no lo son, y crear conflictos con nosotros mismos y con los demás a partir de ello (paranoia).

Algo parecido, pero mucho más vasto, ocurre con los alucinógenos potentes, como los hongos y plantas enteógenos (psilocibes, peyote, ayahuasca, salvia…) y los de la familia sintética como el LSD o el DOM. Estas substancias nos lanzan de lleno al mar de nuestros planos de conciencia, y navegamos a través de ellos encontrando todo tipo de cosas, desde nuestras preferencias más alegres hasta los miedos más profundamente arraigados en el subconsciente. Nos puede llegar a mostrar también, en cierta manera, nuestra verdadera naturaleza, que vive alojada más profundamente aún, por debajo de todas las capas del condicionamiento humano, esa chispa divina que somos nosotros en esencia y está unida al todo. Por eso, las experiencias con estas substancias son las que tienen el potencial de cambiar en mayor medida nuestra forma de pensar, acercándonos más a nosotros mismos (nuestro verdadero ser). Esto es, a mi forma de ver, es causado por ese viaje a través del mundo interno. Vemos nuestras ideas, opiniones y juicios desde un punto de vista panorámico, y nos podemos dar cuenta de que simplemente son consecuencia de una serie de condicionamientos (educación, cultura, experiencias pasadas, etc.) e incluso llegar a sentir un poco de lo que somos realmente, más allá de las capas de la cebolla. Aún así, y como ocurre con el cannabis (que también se puede considerar un alucinógeno suave), esta alteración y turbulento viaje por los planos de nuestro ser puede llevarnos a proyectar en nuestra conciencia conceptos e imágenes de nuestro subconsciente y mezclarlos. Así, nos provocan fuertes alucinaciones, porque creemos como reales cosas que no lo son porque las imaginamos, transmutamos pensamientos e ideas internas con realidades físicas externas.

Una mención también merece MDMA, más comúnmente llamado éxtasis, que llevan nuestras pastillas y nuestro cristal. Éste saca literalmente todo el éxtasis que vive dentro de nosotros, nos hace experimentar la alegría y el júbilo de la existencia y nos lo pone a flor de piel. Sentimos toda nuestra realidad con más amor, con más placer y con más entusiasmo en definitiva. Pero, como llegué a pensar una vez, todo ese amor, alegría, placer y júbilo solo son un “préstamo”, pues cuando cesa el efecto, todo el placer y alegría se convierten en una especie de sufrimiento y depresión anímica, el bajón. Estudios científicos incluso han demostrado que su uso durante largo tiempo afecta gravemente en la producción de serotonina en nuestro cerebro pudiendo llegar a producir depresión crónica como secuela.

Por último tenemos a las drogas que nos estimulan o nos relajan, como la cafeína, teína, cocaína, los derivados amfetamínicos (speed) o el opio en el bando de los relajantes. Estas substancias nos muestran tanto nuestro poder para sacar la energía de nuestro cuerpo como el placer de relajarlo. Podemos meternos espid, coca, tomarnos unos cafés, y ver como nuestro ánimo sube, nuestro buen humor, y nuestras ganas de hacer se intensifican. Al igual, consumiendo opio (o sus derivados) sentimos el placer que nos produce relajar todo nuestro cuerpo y nuestra psique y disfrutar de ese momento de calma. No obstante, este tipo de substancias, una vez bajan, también producen el efecto contrario, y mucho más con un uso continuado. Nos metemos coca, y cuando pasan los efectos nos da un bajón terrible, al igual que con el café, o el espid; y tenemos que elegir entre seguir consumiendo o aguantar esa desmotivación. Además, cuando siempre dependemos de una substancia para relajarnos o para motivarnos, desaprendemos la forma mediante la cual podemos llegar a estos estados por nuestra cuenta, y siempre dependemos del estimulante para estimularnos y del relajante para relajarnos, si no, estamos desmotivado o ansiosos (respectivamente).

Substancias tan solo. Tienen un principio y un fin, y cuando las volvemos a consumir, vuelve a ser lo mismo, tienen unos límites. Y, en cierto modo, si seguimos consumiéndolas, también nos limitamos a nosotros mismos. Ellas simplemente estimulan en nosotros procesos que viven en nuestro interior, y cuando su efecto acaba, nos lo quitan todo. Pero esos procesos nos gustan, y “erróneamente” volvemos a buscarlos volviendo a consumir nuestras substancias favoritas. Pero vuelve a ser lo mismo, la misma estimulación sintética, no nos aportan nada nuevo porque son FINITAS. Finitas porque tienen cientos de límites, ocupan un determinado espacio, cuestan un determinado precio, pesan un determinado peso, sus efectos duran un determinado tiempo… Lo infinito en esas experiencias no son las substancias, es nuestro ser interno, él si que es infinito, y en cierta manera omnipotente, y las drogas nos ayudan a conocer ese lado nuestro que vive aparentemente oculto.


El alcohol nos enseña nuestro poder para dejar a un lado la mente y seguir la intuición, no juzgar ni comernos el tarro, ser espontáneos y desinhibidos con los demás y con nosotros. El cannabis a sentir ese momento para encontrarnos con nosotros mismos y disfrutar de nuestra esencia y la calma de nuestro espíritu. El MDMA nos enseña que dentro de nosotros hay un éxtasis divino que lo abarca todo y que nos da el júbilo y la alegría constantes de vivir. Los estimulantes nos enseñan que cuando hay algo que queremos podemos sacar todas nuestras granas, nuestro potencial, toda la energía de nuestro ser para llevarlo a cabo, por difícil o costoso que sea. Los relajantes nos enseñan que podemos encontrar momentos de calma para estar a gusto con nosotros mismos en un sosiego y equilibrio sin límites.

Y por último… los enteógenos… Ellos son los que de la forma más vasta nos muestran todo el potencial de nuestro ser, nos enseñan que tenemos la capacidad de comprenderlo todo y abarcarlo todo sin límites porque nos pone en contacto con esa parte ilimitada de nosotros mismos. Personalmente me enamoré del LSD porque en cada viaje me enseñaba que yo tenía el PODER, que conscientemente podía crear la realidad a mi alrededor. Sus buenos viajes me enseñaron que el pensamiento positivo crea la realidad positiva y da el placer más absoluto; los malos viajes me enseñaron que viendo los sucesos de la vida de forma negativa se crea una realidad negativa y la depresión y auto-odio más asfixiantes, en esencia, que todo depende del cristal con el que lo mires. Más aún, todas las experiencias, tanto las buenas como las malas me mostraron que podía comprender la existencia, así en cierta manera, puedo decir que me han abierto la puerta para esa sabiduría absoluta. Pero solo es abrir la puerta.

Las drogas nos muestran que tenemos el poder… pero una vez lo sabemos, debemos darles las gracias y dejarlas, para desarrollar ese poder por nosotros mismos. Tenemos el poder de divertirnos, desinhibirnos, excitarnos, sentir el placer, relajarnos, COMPRENDER, en resumen, de hacer todo lo que queramos.

Así, alegre lector del lagarto psicotrópico, te invito a que mires ese efecto que te produzcan tus substancias favoritas, lo analices, y te des cuenta de que vive en ti, y de que puedes sacarlo siempre que quieras sin sufrir los efectos negativos de la droga, solo tienes que querer ponerlo en practica y hacerlo. Ella te enseñó que tu puedes, ahora, debes hacerlo De Verdad, entonces descubrirás lo que es disfrutar de cada momento con la intensidad más vasta. Ni siquiera necesitas probar la droga para abrir la puerta, solo tienes que querer encontrarla y perseverar en cada momento para llegar hasta el final, porque querer es poder, y la constancia construye maravillas. Sentirás así el mejor pelotazo que existe en el mundo… la vida misma, sin efectos secundarios ni bajones… tan solo los que tú elijas.
Danelo
lo

miércoles 13 de mayo de 2009

Información de interés:

Alegres lectores del lagarto psicotrópico:

Estamos en tiempo de fuertes cambios. Crisis económicas, guerras, calentamientos globales, acabamiento de combustibles fósiles, polémicas politico-regiligioso-socio-culturales…

En resumen, estamos CREANDO un mundo que vive el paso previo a una NUEVA ERA. Sí, en efecto, todos y cada uno de nosotros estamos creando nuestra realidad presente. Al fin y al cabo, el pasado y el futuro solo son ilusiones, no existen en la “realidad”, la única realidad es el aquí y el ahora, un aquí y un ahora infinitos. Por eso os invito a disfrutar del momento presente, a vivir el Carpe Dyem, a ser espontáneos y hacer en cada momento lo que os venga en gana, porque es vuestra realidad, y solo la vais a vivir vosotros mismos: PAROVECHADLA.

Me siento responsable de hacéroslo saber, pues yo ya me he dado cuenta de esto, y muchos otros también lo han hecho ya. El objetivo es hacérselo saber al máximo número posible de personas, ya que, cuanto más conscientes seamos, más preparados estaremos para el CAMBIO.
Yo solo estoy empezando a descubrirlo, pero se que estoy destinado a saber muchísimo más, porque la curiosidad por conocer y experimentar me llama. Y cuando algo te llama la atención, algo aparece en tus sueños, algo te hace disfrutar… es porque estás destinado a ese algo. Esto es porque hemos venido a este mundo para disfrutar, para disfrutar de cada instante, por eso, si algo te gusta, si con algo te sientes feliz, es porque ese es tu camino. Y no te pases la vida PENSANDO en lo que “debes ser” o “debes hacer” y simplemente sé y haz, que así caminarás el camino, y no te pasarás la vida buscándolo…

Además nos han puesto en el camino unas piedras, unas barreras, unos miedos, unos problemas, unos “enemigos”, unos traumas con los que tenemos que convivir, que tenemos que superar, mirarles a la cara y convertirnos en guerreros que vencerán por encima de todo. Y el día de mañana, volveremos la vista atrás y veremos como la superación de esas pruebas nos ha hecho más fuertes, y nos ha dado unas armas con las que seguir luchando, y seguir disfrutando, y siempre así.

Siempre tirando los dados, siempre tira los dados, no juzgues a los dados por haber sacado pareja de unos, porque también sacarán pareja de seises. No dejes que te de tiempo a culpar a los dados por no haber hecho una jugada favorable y vuelve a tirarlos, porque el flujo de las casualidades marcará tu destino, y al fin y al cabo todas y cada una de las tiradas salieron así porque tenían que salir.

Y PUNTO


Y el error es juzgar. Nos pasamos la existencia juzgando: Juzgando a la gente con la que nos cruzamos, juzgando sus actos, juzgando a la sociedad, juzgando a los partidos políticos, a las religiones, a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestra pareja, a nuestra suerte, a Dios, al destino que nos lo pone chungo… y al fin y al cabo a nosotros mismos. Nos juzgamos a nosotros mismos por haber actuado de una u otra forma en el pasado, y nos culpamos de nuestra situación actual… Pero no nos damos cuenta de que si hoy estamos en el punto el que estamos es porque así debía de ser, porque así fue el flujo de las casualidades, porque esto es con lo que debemos vivir y éstas son las lecciones que debemos aprender hoy, son las batallas que debemos librar hoy, son los amores que debemos amar hoy, y son los momentos de los que tenemos que disfrutar hoy… No lo olvides, el pasado no existe, el futuro tampoco… tu único equipaje es tu AHORA, tu única moneda de cambio, el único orificio por donde saldrá todo tu potencial. No malgastes tu ahora en juzgar, culpar, pensar que debería ser… aprovéchalo en aprender que todo tiene un porqué, que las personas actúan de distintas formas por distintas razones, las cosas son como son porque esconden algo detrás… no nos quedemos en la fachada del juicio, desentrañemos los misterios más profundos!!!! No nos preocupamos si algo es lo correcto o lo incorrecto, si algo es verdad o es mentira, porque de todo se aprende y todo oculta un enigma. Piensa que del más hipócrita podrás aprender… el arte del engaño. Piensa que cada religión expresa las mismas cosas, pero con distintas metáforas, desde distintas perspectivas, el mismo Dios distintos libros. Sí, hay gente que mata, hay gente que asesina, hay gente que se hace soldado y se va a matar por la patria, hay gente que se divierte dando palizas a los demás… date cuenta que todo esto también te puede enseñar, todo esto refleja una profunda insatisfacción, al fin y al cabo tratamos a los demás como nos tratamos a nosotros mismos, y el que actúa con odio, violencia e hipocresía no será feliz, pues estos “malos actos” se le serán devueltos… atraerán a su vida malos momentos y malas personas. No gastes tu energía juzgándoles y diciendo lo mal que lo hacen y el castigo que deberían recibir, porque el castigo ya lo están recibiendo, se están castigando a ellos mismos… Y si esa gente tan mala te da miedo porque pueda hacer peligrar tu vida y la de los tuyos, no lo dudes, eres un guerrero, puedes elegir retirarte del combate o enzarzarte en él, evitar a esas personas o cortarles el cuello… tú eliges, lo que más te haga disfrutar. Puedes militar en el partido de izquierdas contra el capitalismo o en el partido de la paz contra la guerra. Pero nunca olvides que tu misión no es estar en contra de cosas, sino a favor de ti mismo!!

Nuestra función aquí es disfrutar. Es decir, que cuando disfrutamos haciendo algo, es porque es nuestra función, es nuestro destino, así de simple… Aportamos con nuestra pequeña existencia un granito de arena al gran flujo del destino, a la construcción de la realidad, a la creación de la NUEVA ERA.
¿Nunca has oído la expresión budista de la vida contemplativa? Nuestra existencia es un tránsito, un tránsito por el cosmos. Se nos da un cuerpo, una mente, un país, una región, unos padres, unas creencias, unas filosofías y religiones, una infancia, unos amigos, unas relaciones, unos encuentros, unos amores, unos miedos, unas alegrías, unas luchas, unos dolores… Todo se nos da, y al fin y al cabo ya estaba escrito que debíamos pasar por todo ello… entonces dejemos de juzgar y contemplemos, dejemos de calentarnos la cabeza por lo que debería de ser, pues nunca será. El debería de ser no existe, no es una “realidad” solo es una ilusión, una pérdida de tiempo. Concentrémonos en contemplar y disfrutar de todo lo que se cruza en nuestra vida. ¿Quién te ha dicho a ti que no puedas disfrutar del dolor? Mira a los sadomasoquistas lo bien que se lo pasan azotándose JAJAJA. Eso es lo único importante, disfrutar de lo que tenemos y luchar por lo que queremos. No quedarnos sentados hablando de lo mal que lo hacen los demás, o castigándonos pensando en lo mal que lo hemos hecho nosotros… Porque malgastamos nuestra energía, y no la ponemos en nuestro favor, que es donde debe de estar.

Así que en resumen… SÉ Y HAZ!! DISFRUTA Y LUCHA!!

Así, con espontaneidad y energía, sin pensarlo demasiado.

Karpe Dyem

Danelo, el niño de los ácidos

jueves 19 de marzo de 2009

Historias vegetales

Bueno, bueno. El blog Lagarto psicotropico vuelve, abre un nuevo ciclo, nueva energía, mismo destino.

Como podeis apreciar también hay nueva portada y una serie de cambios para abrir con más fuerza esta nueva temporada.

El primer texto es una alegoría de juncos y arbustos, al que he titulado, simplemente:


De juncos y arbustos


Esta historia va sobre juncos y arbustos. Todo un inmenso bosque de juncos y arbustos.

Cada uno tiene su forma, su metodología, sus “expectativas vegetales”, su punto de vista a cerca de la vida en general. Pero ambos comparten el mismo mundo y se alimentan de las mismas materias primas.

Por un lado están los juncos, que crecen y crecen, su pasión es ser altos, muy altos, ir ganando centímetros, seguir su línea recta con orgullo, su dirección, y nunca doblarse, eso sería una deshonra para ellos. Les encanta hacer lo suyo y es lo que les hace felices.

Por otro lado está los arbustos, que en realidad nacen sin saber que son arbustos. Ellos nacen y empiezan a crecer hacia arriba, pensando que son juncos, a expensas de su auténtica naturaleza. Pero llega un momento en sus vidas en el que descubren que no todo va para arriba en ellos, pues también nacen de su tallo ramitas nuevas que van en otras direcciones. Algunos ven estas ramas, se comparan con los juncos y dicen: “¡Dios mío! ¡Que gran descubrimiento! No todo va hacia arriba como creen y quieren los juncos, también existen otras direcciones que explorar, otras formas bellas y distintas.” Alimentan con amor esas ramas, aman muchísimo esa parte de su ser, es lo que les da el poder, el poder creador y de manejarse a si mismos. Así, se hacen frondosos y hermosos arbustos, adquiriendo cada vez nuevas ramas, y alimentándolas con mucho amor, sabiduría y paciencia. No les interesa tanto crecer en altura, pues la altura es un camino recto y sin elección, mientras que con sus ramas sienten expander su creatividad. Se sienten muy felices por ello, porque descumbren en la felicidad dimensiones nuevas que no habrían imaginado en un principio, cuando creían qu su único camino era el de augmentar su tamaño longitudinal cual juncos.

Éstos, no obstante, deben tener mucho más cuidado. Sus ramas, son difíciles de manejar, dado que hay que poner especial atención en nutrirlas y controlarlas. A veces se enredan entre ellas, sufren roturas, pierden sus hojas, enferman, o tienen otra serie de contratiempos… son un arma de doble filo, pueden ser tanto ángeles como demonios. Si se utilizan bien pueden crear bellísimas cosas, pero si no, pueden acabar haciendo mucho daño…
Por eso dentro del colectivo de los arbustos hay muchos más problemas, es un vegetal más conflictivo. Aalgunos, viéndose rebasados por sus propias ramas, desearían con todas sus fuerzas nunca haber desarrollado ningún brote, y ser largos juncos cuyo camino es unidireccional, sin pérdida alguna. Hay casos, incluso, en que los mismos arbustos han renegado de su propia especie, pues al ver nacer nuevos brotes de ilusión en sus tallos, los han odiado y abandonado, dado que el hecho de gastar energía en el crecimiento de las ramas resta para el crecimiento en altura, y les parece que el cultivo de las ramas es “una pérdida de tiempo, y solo trae problemas”. El error que comenten es que ese camino tampoco es el correcto para ellos, pues son arbustos, no juncos, el hecho de engañarse a si mismos solo les lleva al dolor. Al no querer nutrir y crear con sus ramas produce que éstas se sequen y enfermen todo su ser.

Por eso el camino de la felicidad es aceptar y amar lo que cada uno de ellos es, y nutrir sus características propias, no preocuparse por desear ser lo que no es, o por criticar al otro por ser diferente:

“¡Mira esos arbustos! tan inferiores, nunca llegarán alto, porque siempre se andan por las ramas, sin dirección ni objetivos fijos, alimentando cosas que no llevan a ningún sitio, solo a liar y liar más…”

“¡Mira esos juncos! ¡Que desgraciados! no se dan cuenta de la belleza del arte de cultivar la espontaneidad, lo sutil, solo preocupados por seguir creciendo y creciendo para no llegar nunca a ningún sitio. Tan ciegos a las posibilidades que dan las ramas…”

El bosque está lleno de juncos y de arbustos, cada uno es feliz de la manera que le ha tocado serlo. Un junco no puede desear tener esas ramas y nutrirlas, pues los juncos no tienen ramas. Un arbusto no puede cerrar los ojos ante las ramas que ya brotan, pues, si no las nutre, éstas harán mella en su salud integral y se convertirán en enfermizos psuedo-vegetales infelices.

Ninguna rama que brota es banal, ni obscena, ni inmoral, ni “tonterías sin sentido”… Todas son bellas construcciones en potencia.

¡Las ramas son para andarse por ellas!
Un saludo a todos aquellos que vean sus ramas brotas y estén en el infinito dilema de cuánto las deben alimentar, y cuanto deben centrarse en el camino unirideccional preestablecido.

Danelo

sábado 24 de enero de 2009

El veneno para los invasores



Bueno, hace ya mucho tiempo que no publico nada nuevo, el tiempo que ha pasado lo he dedicado más a leer, a parte de la escritura de algunos poemas que seguramente en breves colgaré.

Quiero empezar este "retomar" del lagarto psicotrópico con un fragmento de un artículo que me pareció interesantísimo sobre el tabaco de la página Web de Karina Malpica www.mind-surf.net, un sitio que, cuanto más escudriño, más me gusta.


La sección trata sobre la forma en que afectan las drogas a las energías internas y chakras, y en concreto éste habla sobre el tabaco, basándose en las investigaciones de Danna Cunningham y Andrew Ramer, escritores de los libros The Spiritual dimensions of healing addictions y Further dimensions of healing addictions.


Lo que más interesante me ha parecido es la profundización a cerca de ello, no es la típica “advertencia de las autoridades sanitarias” sobre los efectos nocivos de la droga. Es un análisis en profundidad de las raíces de estas substancias, de donde vienen, quiénes fueron los primeros que la usaron y para qué, y el porqué de los usos en nuestra sociedad actual.


Independientemente de que creas en fuerzas ocultas, energías, anatomía sutil, etc. considero te parecerá muy interesante.


Sin más preámbulo:

“En el capítulo dedicado al tabaco, Danna y Andrew comienzan comentando que el fuego era reconocido por los antiguos habitantes de América como un transmutador y liberador del poder de ciertas sustancias. Consideraban que hacía las cosas más activas que pasivas y liberaba la esencia de las substancias. Por eso es que quemaban y fumaban una gran variedad de sustancias. Tenían diferentes mezclas fumables dependiendo de las necesidades del ritual y de la estación. Muchas de las variedades utilizadas se han extinguido o sus propiedades han sido olvidadas.


El tabaco era utilizado por sus propiedades para parar el pensamiento, enfocarse y centrarse en uno mismo, lo cual era una preparación previa para poder escuchar a los espíritus guías, a los espíritus de la naturaleza y a los seres que habitan en otras dimensiones o planos de conciencia. El tabaco servía como preparación, pero no abría las capacidades para escuchar a estos guías. Para esto se añadían otros ingredientes.


El tabaco sólo constituía entre el 5 o máximo el 10% de la mezcla para fumar. Los antiguos habitantes creían que las plantas nativas de las distintas regiones estaban creadas por los espíritus de la naturaleza para satisfacer las necesidades específicas de las personas y animales nativos de cada área, por eso es que las diferentes tribus hacían uso de diferentes plantas, dependiendo de cuáles eran las que crecían en la localidad y del propósito de la ceremonia. Los chamanes eran quienes sabían cuáles usar en cada ocasión.


La salvia, de la cual hay por lo menos 20 distintas variedades, era considerada especialmente útil en los rituales de las mujeres. Otros ingredientes comunes eran lavanda, girasol, cortezas de distintos árboles y plantas secas y pulverizadas con propiedades psicoactivas.


Cada una de ellas era recogida con reverencia por los chamanes que sabían cuáles eran sus poderes, cuándo podían ser recolectadas y cómo secarlas al sol para que absorbiera sus propiedades energéticas. En los rituales de preparación, el tabaco y todas estas plantas eran alteradas, purificadas y elevadas de vibración con la ayuda de las plegarias e invocaciones a los espíritus. Además, las piedras con las que tradicionalmente se manufacturaban las pipas eran en sí mismas transformadoras de la energía del tabaco y las demás plantas. Esto era parte del ritual y parte de lo que las hacía efectivas, ya que actuaban químicamente como liberadoras de las sustancias psicoactivas de ciertas plantas.


Otra parte importante de la sacralidad de fumar era que se realizaba en grupo, dentro de una ceremonia, para estrechar los lazos entre unos y otros. Esto se hacía para mezclar e integrar las energías al inhalar el mismo humo. Al término de una guerra tribal, pasar la pipa de la paz era una forma de cimentar la unión, de dejar ir las diferencias. No obstante:


Cuando los nativos americanos introdujeron el tabaco a los inmigrantes europeos, deliberadamente dejaron fuera la salvia y otros ingredientes cruciales para alterar la conciencia. Por una parte, lo hicieron debido al principio espiritual de no dar a conocer sustancias alteradoras de la conciencia a los no despiertos espiritualmente. Los nativos americanos vieron rápidamente que, aunque los europeos habían superado la pobreza y eran técnicamente adultos, sufrían de un curioso y más bien trágico retardo espiritual. Los europeos no tenían visiones, no se podían comunicar con los espíritus de sus ancestros, y no sentían la divinidad de los cuatro elementos. No sólo carecían de estas habilidades perceptivas, de las cuales ocasionalmente algunos nativos americanos carecían, sino que además ridiculizaban arrogantemente a quienes podían percibir tales cosas. Claramente los europeos no estaban listos para los rituales en los que se fumaban estas plantas [...]


Una razón adicional de por qué los nativos americanos dieron a los europeos el tabaco sin las otras plantas era una especie de estrategia bioquímica de guerra, esperando debilitar a estos poderosos enemigos borrando partes de sus conciencias, para que no pudieran abrir la puerta a otras dimensiones a fin de conseguir claridad para resolver problemas. Muchos han señalado cómo los europeos indujeron a los nativos americanos a volverse adictos al alcohol, pero pocos han remarcado la forma más sutil pero más poderosa en que los nativos americanos hicieron adictos a sus captores. La adicción y la esclavitud son eventos gemelos en la historia, y difícilmente se encuentra uno sin el otro. El intercambio de vicios entre opresores y oprimidos es una constante.

Sí, los nativos consiguieron lo que querían, envenenar a los diablos blancos. Ahora, ¿Quieres tú seguir envenenándote? ¿Crees que el tabaco te aporta lo que las multinacionales quieren hacerte creer? ¿Vas a seguir siendo un pardillo engañado por alguien que se aprovecha de tu necia adicción?


Si quieres leer el artículo completo: Tabaco

Si REALMENTE quieres saber más sobre drogas, y no más resobadas consignas de las autoridades sanitarias: Psicoactivos y chakras


۞ Danॐlo ۞


viernes 16 de mayo de 2008

Dulce introducción al caos (Extremoduro)


Dulce introducción al caos

¿Cómo quieres que escriba una canción?
Si a tu lado no hay reivindicación.
La canción de que el tiempo no pasara,
donde nunca pasa nada.

Una racha de viento nos visitó,
y el árbol ni una rama se le agitó.

La canción de que el viento se parara,
donde nunca pasa nada.

Un otoño el demonio se presentó,
fue cuando el arbolito se deshojó.

La canción de que el tiempo se atrasara
donde nunca pasó nada.
Una racha de viento nos visitó,
pero nuestra veleta ni se inmutó.

La canción de que el viento se parara,
donde nunca pasa nada.

Mientras tanto pasan las horas,
sueño que despierto a su vera,
me pregunto si estará sola
y ardo dentro de una hoguera.

¿Cómo quieres que escriba una canción?
Si a tu lado he perdido la ambición.
La canción de que el tiempo no pasara,
donde nunca pasa nada.

Se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas,
se paró el aguacero ahora somos flotando dos gotas,
agarrado un momento a la cola del viento me siento mejor,
me olvidé de poner en el suelo los pies y me siento mejor.

volar...volar

Una racha de viento nos visitó,
y a nosotros ni el pelo se nos movió.
La canción de que el viento se parara,
donde nunca pasa nada.

YA NO QUEDA UNA PIEDRA EN PIE,
PORQUE EL VIENTO LO DERRIBÓ,
¡NO! NO HAY ESA CANCIÓN.

YA NO QUE NADA DE AYER,
PORQUE EL VIENTO SE LO LLEVÓ,
¡NO! NO HAY ESA CANCIÓN.

YA NO QUEDA UNA PIEDRA EN PIE,
PORQUE EL VIENTO LO DERRIBÓ,
¡NO! NO HAY ESA CANCIÓN.

YA NO QUE NADA DE AYER,
PORQUE EL VIENTO SE LO LLEVÓ,
¡NO! NO HAY ESA CANCIÓN.

YA NO QUEDA UNA PIEDRA EN PIE,
PORQUE EL VIENTO LO DERRIBÓ,
¡NO! NO HAY ESA CANCIÓN.
by Roberto Iniesta (Extremoduro)
Vuelve el poeta